Miedo a la Libertad

La gran mayoría le tenemos un gran miedo a la libertad.

Cuando me refiero a la palabra “libertad”, entiendo a la misma como la posibilidad de sentirnos libres para hacer lo que realmente tenemos ganas, lo que nos hace feliz, aquello que siempre soñamos con intentar hacer. En ese sentido, reitero, considero que hablamos mucho de las cosas que nos gustaría hacer, que tenemos ganas, pero en realidad interiormente, o incluso en forma inconsciente, no las hacemos porque tenemos miedo.

Voy a ver si con un ejemplo un tanto metafórico se entiende mejor.

Imaginate que estás en un jardín y tu deseo siempre fue salir del mismo, salir a conocer otros jardines, otras flores, aromas e incluso otra gente. El problema es que cuando pensás que tenés ganas de salir a explorar, a vivir nuevas experiencias, te das cuenta que no podés. Al principio no sabés por qué, pero te das vuelta y ves que en tus manos y piernas están atadas con varias sogas a un palo. Algunas sogas son más largas, otras más cortas, algunas con nudos más fuertes y otros más débiles. Esas sogas son las que no te dejan avanzar, salir de ese jardín e ir por nuevos rumbos.

Lo curioso es que todas esas sogas no te fueron atadas por otra persona, sino que fuiste vos quien las ató. Los nudos naturalmente no son imposibles de desatar, ya que vos mismo los hiciste. En forma consciente o inconsciente a lo largo de tu vida en ese jardín, te fuiste atando sogas las cuales te aferran a ese lugar. Es un jardín ya conocido por vos, que lo controlás y que no te genera mayores incertidumbres vivir ahí. Lo extraño es que cuando otra persona te pregunta por qué no salís de ese jardín para conocer otros lugares y cumplir con tus deseos, vos le contestàs que te gustaría, pero que tenés un montón de sogas que te están atando, y que no sabés cómo hacer para salir, que es un problema sacarte esas sogas, que es difícil, y buscás las mil excusas para pensar que ya es imposible desatarte de esas mismas sogas a las cuales vos te enganchaste alguna vez.

Volviendo al título de esta entrada, creo que esas sogas en la mayoría de los casos no son tan difíciles de desatar, todo lo contrario, pero preferimos pensar que ya es imposible desatarse, por el simple hecho del terror que nos da salir a cumplir nuestros sueños, poder salir de ese “jardín” ya conocido e ir a explorar otros rumbos. Nos da miedo salir de ese lugar de confort y arriesgarnos a lo que siempre quisimos. Pensamos que ya es tarde para liberarnos de todo lo que nos ata para empezar algo nuevo. Tenemos miedo a no tener que dar explicaciones, a ser libres y no tener excusas ni justificaciones ante un posible fracaso. Miedo a no tener la opción de decir “Me gustaría, pero…”, ya no habría un “pero” que valga y podríamos animarnos a todo. Muchas veces nos sentimos tranquilos teniendo una excusa, poco o muy creíble, para no hacer lo que realmente queremos.

Si nos ponemos a pensar un poco cuáles son las personas que realmente se sienten libres y que no hay ninguna soga que pueda frenarlos ni hacerles temer en relación a lo que puede venir o a lo que se pueden enfrentar, son aquellas personas que no estuvieron atadas por sogas, sino que alguna vez hubo una cadena muy fuerte que no los dejaba salir a explorar. Una cadena que parecía imposible romper, y lo peor de todo, es que no fue creada por ellos, sino por razones que poco tienen que ver con su voluntad. Ellos querían salir a conocer otros lugares, pero esas cadenas se los impedían. Las cadenas se pueden asemejar a enfermedades, o situaciones límites que vivieron esas personas. Después de luchar mucho tiempo, si logran romper esas cadenas, ya no hay soga que los pueda frenar, no hay nudos que no puedan desatar, y viven mucho más libres.

La idea, después de intentar trasmitirte lo que pensaba, es que mires hacia adelante, hacia ese lugar a donde verdaderamente querés ir, imaginar esas cosas que siempre quisiste hacer. Una vez que lo mentalices, te pido que mires hacia atrás, y veas todas esas sogas que te están atando impidiendo que avances por ese camino para lograr lo que querés. En ese momento tenés que pensar si esas sogas son tan fuertes como pensás, si no vale la pena desatarte y salir a arriesgar Esas sogas fueron creadas por vos, en la mayoría de los casos no son reales, y lo mejor es que en un gran porcentaje de las veces, cuando te desatàs de eso que te impide avanzar, lo que viene por delante es mucho mejor. Tenés que darte cuenta que no son cadenas lo que te impide avanzar, son solo sogas, que algunas serán más fáciles y otras más difíciles de dejar en el camino, pero creo que vale la pena arriesgar, vencer ese miedo a lo que vendrá, y no intentar autoconvenserce que es imposible y ya es tarde salir de tu “jardín” para intentar lograr aquello que pensás que te puede hacer feliz.

8 comentarios:

  1. Excelente visión que comparto totalmente.Nunca hubiera podido hacerlo con mis palabras.

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  2. Estoy completamente de acuerdo con el planteo conceptual que, si entendí bien, ejemplifica además el miedo al cambio.
    Coincido con que las sogas con invenciones propias y con casi todas las demás hipótesis que has compartido.
    La facilidad para liberarse de ellas, a mi juicio, depende de cada persona. Hay quienes son más valientes, u optimistas, o desaprensivos y encaran la vida con menos pesar y más livianamente, por lo tanto afrontan los cambios sin tantas elaboraciones previas. Alguien dijo que no se hacen las cosas porque sean difíciles sino que se hacen difíciles porque no se hacen.
    Un abrazo

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  3. Hola
    Me gusta mucho tu blog,
    tienes un premio en el mío,
    espero te guste.

    Abrazos
    y feliz finde...

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  4. La libertad bien entendida es un deseo universal.No cabe duda de que por el hecho de eser humano la libertad plena no existe...Pero existe el poder tener tus propios miedos,criterios,errores.

    Un saludo tienes un blog mmuy interesante te dejo mí huella.

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  5. Tu tiulo me recuersa al libro de erich fromm aunque no habla de lo mismo (hasta donde lei el libro je)
    Estamaos muy acostumbrados a que nos digan que tenemos que hacer y cuales tienen que ser nuestras metas... el solo hecho de pensar que cada uno es responsable de las decidiones que toma y que uno es el que decide hacia donde se dirige es un cuento de terror que genera panico a masas entereas

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  6. Es una excelente visión la que describiste, muy clara.
    Debo admitir que me sentí demasiado identificada, casi como si me estuvieras hablando a mí, así que un poco me asombró.
    Me alegra haberlo leído, trataré de desatar esas sogas...
    Saludos!

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  7. Todos somos mucho más parecidos de lo que creemos.

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  8. Tal mente de acuerdo. Las sogas se las impone uno por la necesidad de autoconvencerse de que la decisión adoptada es la correcta, porque desgraciadamente existen muchas vidas por vivir pero solo uno es la que vivimos, la cual viene marcado por cada una de nuestras decisiones y, es más fácil convencerse de que lo que he decidido es la mejor opción que dar por hecho el error y el fracaso continuo. Se trata pues de un mecanismo de autodefensa.

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