Embarazo

No fue planificado, pero tampoco debo decir que me sorprendió. Cuando empecé este camino sabía que en algún momento se podía dar. Igualmente existe una gran distancia entre lo que uno imagina, sueña o desea, y la realidad.

Cuando me lo comunicaron, al principio existió una mezcla de miedos y alegrías. Son sensaciones encontradas, pero hasta la más temerosa tenía un dejo de felicidad.

Me preguntaron si me animaba a seguir, o si prefería abandonar y continuar mi vida como hasta ese momento. Por más que debería ser todo alegría, uno debe admitir que piensa si es la edad y el momento adecuado como para asumir esa responsabilidad.

La realidad es que sin demasiado debate interno en mi cerebro creo que tomé la decisión correcta. Todos mis amigos y familia me llamaron para felicitarme por todo lo que se venía en el futuro. Mi vida iba a cambiar un 100%. Muchos te lo pueden decir, e incluso los que lo vivieron, cada uno tiene su propia experiencia, pero al que le iba a cambiar la vida a partir de ese momento era a mí.

Existieron momentos de gran felicidad, pero debo admitir que también algunas lágrimas, que no representaban una duda de mi decisión, sino que significaban el sacrificio y el valor por la decisión que tomé.

Tengo que agradecer a todos los que me acompañaron en este tiempo e hicieron que fuera todo muchísimo más fácil de lo que pensaba en su momento. Como suele suceder, nuestro cerebro tiene la facilidad de imaginarse las cosas mucho más difíciles de lo que terminan siendo.

Este camino me sirvió para encontrarme con grandes personas y corroborar que las que estaban en mi vida hicieron que hoy sea la persona que soy y esté en el lugar que estoy.

Ya son 9 meses en Madrid.

6 comentarios:

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