Cecilia


Cecilia es una chica sencilla, inteligente, y algo tímida. Es muy bonita, aunque ella no se lo cree. Es morocha, ojos color miel, no es muy alta, pero lo que más destaca de ella es su sonrisa. La realidad es que no tiene figura de modelo, pero tiene algo que llama la atención y nunca tuvo el problema de no ser correspondida en el amor.

Es muy enamoradiza, y siempre que le gustó algún chico, pudo lograr que él se fijara en ella.

Tuvo dos novios por algo menos de 3 años cada uno, y en el medio supo salir por poco tiempo con algunos chicos, siempre confiando que podían ser el amor de su vida, pero fracasando en ese intento.

Hoy Cecilia tiene 26 años, y siente que cree menos en el amor, aunque los que saben dicen que ese es el momento en que suele llegar el amor verdadero.

Ese martes de abril decidió volver caminando del trabajo a la casa, lo que le implicaba alrededor de 32 minutos de caminata. Se puso lo auriculares, eligió buena música y empezó a caminar, pero en lugar de mirar hacia abajo, como lo solía hacer, prefirió caminar mirando las ventanas de los edificios, intentando descubrir que podía pasar tras esas persianas levantadas.

Mirando hacia arriba mientras escuchaba Blackbird de los Beatles, chocó con Javier, que naturalmente no sabía su nombre hasta ese momento.

Se miraron a los ojos, una mirada que duró 5 segundos y que Cecilia en otro momento invadida por su vergüenza, no hubiese podido aguantar, pero sin saber porqué, no podía dejar de mirarlo. Una bocina de un colectivo interrumpió esa conexión.

Javier también sintió algo especial, y no podía dejar que esa chica con esa mirada y sonrisa algo tímida pero seductora se fuera sin más, por eso con su valentía que muchas veces escaseaba la invitó a tomar un café.

Después de una hora entre charlas y risas, que parecieron segundos, Cecilia se tuvo que ir, y al marcharse Javier le preguntó si se volverían a ver, y ella le dijo que no sabía, que le costaba volver a confiar en los hombres, porque para ella, eran todos iguales. En ese momento Javier sonrió y le contestó cuán irónica era la vida, que para él, todas las mujeres eran diferentes.

9 comentarios:

  1. Segutamente vos también lo recuerdes, pero me trajo lo que decíamos el otro día, respecto a una entrada mía, sobre este tema. Soy un poco Cecilia en este aspecto, pero también espero que ese Javier sea una buena excepción a la regla y ayude a cambiar de parecer.

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    1. Cada Cecilia tiene su excepción, o por lo menos es interesante pensarlo, si no todo sería un poco más triste.

      Javier puede llegar antes o después, lo que no se puede permitir Cecilia, es no disfrutar el camino.

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    2. " Conozco" a una Cecilia que siempre reza, en honor a Cortázar: ya llegará lo que esperas, no te puede dejar plantado.
      Y mientras tanto, escribe un poco a ver qué pasa. jaja :)

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  2. Una estupenda contestación de Javier.

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    1. Estupenda, pero no sabremos si suficiente para convencer a Cecilia de volverla a ver.

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  3. Aghhh, cachetearía a cada mina/tipo que dicen que lxs del sexo opuesto son todxs iguales. Me gustó como le contestó Javier jaja

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    1. Es una forma de conformarse pensando que los del sexo opuesto son todos iguales en lugar de asumir que uno los busca iguales.

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